viernes, 18 de septiembre de 2009

619-

"—Mencionó algo sobre un grupo de vampiresas... y tú —Edward no me contestó a pesar de que esperé un buen rato—. No te preocupes —proseguí cuando el silencio se hizo insoportable—, ella me aseguró que no habías demostrado preferencia por ninguna, pero, ya sabes, me preguntaba si alguna de ellas lo hizo, o sea, si manifestó alguna preferencia hacia ti —él siguió callado—. ¿Quién fue? —pregunté; intentando mantener un tono despreocupado, pero sin lograrlo de todo—. ¿O hubo más de una?

No se produjo respuesta alguna. Me habría gustado verle la cara para intentar averiguar el significado de aquel mutismo.

—Alice me lo dirá —afirmé—. Voy a preguntárselo ahora mismo.

Me sujetó con más fuerza y fui incapaz de moverme ni un centímetro.

—Es tarde —dijo. Había una nota nueva en su voz, quizás un poco de nervios y también algo de vergüenza—. Además, creo que Alice ha salido...

Es algo malo —aventuré—, algo realmente malo, ¿verdad? Comencé a aterrarme. Mi corazón se aceleró cuando me imaginé a la guapísima rival inmortal que nunca antes había imaginado tener.

—Cálmate, Bella —me pidió mientras me besaba la punta de nariz—. No seas ridicula.

—¿Lo soy? Entonces, ¿por qué no me dices nada?

—Porque no hay nada que decir. Lo estás sacando todo de quicio.

—¿Cuál de ellas fue? —insistí.

Él suspiró.

—Tanya expresó un pequeño interés y yo le hice saber de modo muy cortés y caballeresco que no le correspondía. Fin de la historía.

—Dime una cosa... —intenté mantener la voz lo más sosegada posible—, ¿qué aspecto tiene?

—Como el resto de nosotros: tez clara, ojos dorados... —se apresuró a responder.

—...y, por supuesto, es extraordinariamente guapa. Noté cómo se encogía de hombros.

—Supongo que sí, a ojos de los mortales —contestó con apatía—, aunque, ¿sabes qué?

—¿Qué? —pregunté enfurruñada.

Acercó los labios a mi oído y exhaló su frío aliento antes de contestar.

—Las prefiero morenas.

—Eso significa que ella es rubia.

—Tiene el cabello de un color rubio rojizo. No es mi tipo para nada.

Le estuve dando vueltas durante un rato. Intenté concentrarme mientras recorría mi cuello con los labios una y otra vez. Durante el tercer trayecto, por fin, hablé.

—Supongo que entonces está bien —decidí.

—Um —susurró cerca mi piel—. Eres aún más adorable cuando te pones celosa. Es sorprendentemente agradable.

Torcí el gesto en la oscuridad.

—Es tarde —repitió. Su murmullo parecía casi un canturreo. Su voz era suave como la seda—. Duerme, Bella mía. Que tengas dulces sueños. Tú eres la única que me ha llegado al corazón. Siempre seré tuyo. Duerme, mi único amor."

Que mujer no se pone celosa de la persona que ama?

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